Reunimos las dudas que aparecen antes de empezar: qué necesitamos ver, cómo se prepara la visita, qué alcance tiene el trabajo y qué no prometemos. Son respuestas directas, sin vueltas, para que sepas con qué contar.
- ¿Qué información conviene tener a mano?
- Las últimas facturas eléctricas, la cantidad de ambientes a climatizar y una idea del uso real: cuántas horas por día se enciende el equipo, si hay personas durante la jornada y qué artefactos consumen más. Si tenés planos o medidas aproximadas de superficies y aberturas, mejor todavía.
- ¿Cómo se prepara la visita técnica?
- No hace falta desarmar nada. Conviene despejar el acceso a los equipos, termostatos y tablero eléctrico, y anotar los horarios en que cada ambiente se usa. Si hay obras previstas o cambios de equipos en evaluación, comentarlo al inicio ayuda a ordenar las prioridades.
- ¿Cuánto tiempo demanda el proceso completo?
- Depende del tamaño del inmueble y de cuántos puntos haya que relevar. Una vivienda o local pequeño se recorre en una jornada; el análisis de facturas y el cálculo de carga térmica se trabajan después, con los datos ya reunidos. No fijamos plazos cerrados porque cada caso tiene su ritmo.
- ¿Qué no incluye el diagnóstico?
- No ejecutamos obras ni instalaciones: eso queda en manos de instaladores matriculados del directorio. Tampoco reemplazamos la intervención de un electricista habilitado ni gestionamos trámites ante la distribuidora. Entregamos criterios técnicos y recomendaciones para que las decisiones se tomen con información.
- ¿Qué resultados se pueden esperar?
- El objetivo es reducir el gasto eléctrico mensual sin obras costosas, priorizando aislación, calibración de termostatos y equipos inverter bien dimensionados. No garantizamos porcentajes de ahorro ni plazos: el resultado depende de la construcción, los hábitos y las condiciones de cada caso.